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“Más tenazmente alzados que nunca. ¡Hasta que nos dejen en paz!” Carta a Jordi Cuixart

By 16 de November de 2017 No Comments

Vila de Gràcia, noviembre de 2017

8.º invierno en crisis

Querido Jordi,

Esta es ya la primera anomalía. Acostumbrados a los emails, los sms, los telegrams… ahora tenemos que escribirte cartas a la prisión, a 600 kilómetros de nuestras casas y resiguiendo la cartografía penitenciaria de un Estado convertido en prisión. Metáfora sobrante.

A pesar de todo, o contra todo, aquí estamos y aquí seguimos. Más alzados que nunca. Iguales, sí; pero ya diferentes. Porque la mella de la añoranza y la larga sombra de la injusticia, el hilo invisible de la ausencia y el golpe visible del secuestro, se perciben. Demasiado. Y en cualquier momento. En cada gesto.

Y, a pesar de todo, ¿sabes qué? Lo único que han logrado es una mayor determinación colectiva, más razones irreversibles y un compromiso granítico, ya irreversible. De por vida. El sábado fuimos miles y miles desbordando las calles, exiliando el miedo y aumentando la esperanza. Todos juntos, como siempre: juntos y a la par.

Y, también, ¿sabes qué? Me haces pensar en las luchas compartidas que somos. Nos haces pensar en Xirinacs —cuando lo encarcelaron en Zamora, de donde vengo—. Y en Huertas Claveria. Y en Vinader: primer periodista exiliado y encarcelado en democracia. La historia de un pueblo también se explica, barrote a barrote, en la historia de sus prisiones y sus presos y presas.

Pensaba en todo ello mientras oigo que algunos os piden explicaciones. Y tengo la tentación de pedir explicaciones a aquellos que te piden explicaciones. Con 700 alcaldes investigados, 1.066 heridos, una mitad del gobierno en prisión y la otra mitad en el exilio, 200 webs cerradas, Roger ciego de un ojo por bala de goma, y tú y Jordi Sànchez en Soto del Real, me resulta mediocre —debe de ser la siempre perversa lógica electoral— que os pidan explicaciones.

Y no por no darlas. Quien te conoce sabe que eres un hombre de palabra. Que habla y que escucha. Que aprende y comparte. Que suma para multiplicar. Que te encanta dar explicaciones y explicarte. Pero tenemos un problema: que tenemos memoria. Que el tiempo, el juez más severo, el polígrafo de la historia, lo pone todo en su sitio. Porque siempre hemos sido —somos— tiempo al tiempo. Y pienso en la hemeroteca. Y en cuando, más temprano que tarde, espero, con la libertad reencontrada y buscando el tiempo robado, puedas repasar como eran miles y miles, en tsunami democrático, los que se dejaban la piel y la voz por vuestra libertad. Y solo unos pocos, muy pocos, los que os pedían explicaciones. La Inquisición siempre las ha gastado igual. Y como alguien dijo: “nosotros no debemos avergonzarnos de que estéis presos: ellos, sí”.

Escribir es esperarte. Esperaros. Porque escribirte a ti es escribiros a todos. Con el autoritarismo represivo aullando, con el Estado convertido en prisión, es vuestro encarcelamiento el que estimula a hacerlo más y mejor. Siempre indesinenter. Sin desfallecer e incesantemente. Hasta (vuestra) libertad. Que es la de todas y todos. Cartas a la prisión de nuevo. Contra todos los muros. Sabiendo que estáis aquí porque estamos aquí. Y viceversa. Carles, Dolors, Oriol, Meritxell, Josep, Turull, Joaquim y Raül. Sànchez y tú. El resto ya lo conoces: país intervenido, todas y todos en tercer grado y, precisamente por eso, más tenazmente alzados que nunca. ¡Hasta que nos dejen en paz!

Te quiero (y te echo de menos).

David Fernàndez